Le dije al vendedor la marca que deseaba y luego me fui al jeep, manejé rumbo al mar en donde comencé a fumar mientras lloraba. Solamente hacia esto cuando me sentía frustrada ya que de cierta manera e irónicamente esto me daba un respiro.
Dado que tenía muchos años de no tocar un cigarro comencé a toser pero esto desapareció luego del cuarto cigarrillo consumido. Mi celular comenzó a sonar y mire que era de la casa, no deseaba atender sin embargo no quería preocupar de más a la chaparrita.
—