— Oye lo que estás diciendo, eres una mujer sumamente inteligente y creo que te darás cuenta de que lo que dices es absurdo. Escucha, nadie absolutamente nadie te va a preguntar con quién andas sin segundas intenciones.
— ¿Qué puede querer un hombre de mí? No soy la gran cosa e incluso me considero insípida, quizás llame la atención debido a mi ropa que definitivamente es lo contrario al lujo de este hotel, incluso su camiseta es más cara que todo lo que yo estoy usando en estos momentos.
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