— Wow, vaya que Bri se lo tenía bien guardado — Dánae sonrió — voy a ir a saludarlo.
Dánae fue donde se encontraba Ahmed y nosotros no pudimos quedarnos quietos así que fuimos detrás de ella.
— Señor suegro, no se asombre de los ladrones, porque usted tiene un hijo que roba corazones — Dánae miró al papá de Ahmed y luego regresó sus ojos al otro hombre — si fueras una lágrima nunca lloraría para no perderte.
— ¿Quién es ella? — preguntó un sonrojado Ahmed — es la primera vez que la veo.
— Ella