Narrado por Natália
El olor de la habitación me provocaba náuseas. Era una mezcla sofocante de perfume masculino barato, grasa impregnada y whisky viejo. Las ventanas estaban siempre cerradas. Las cortinas pesadas bloqueaban la luz, y el aire acondicionado hacía un ruido irritante que me recordaba que allí dentro el tiempo pasaba diferente. Más lento. Más cruel.
En el centro de la habitación, la cama era un altar de humillación. Sábanas de seda color marfil, como si intentaran disfrazar la podr