Lilian
Desperté como siempre despierto: en silencio.
La casa aún estaba sumergida en esa calma pesada que solo existe en los lugares donde el poder habita. Las paredes claras reflejaban la luz del amanecer, las alfombras persas estaban perfectamente alineadas, y el aroma del café recién hecho llenaba el aire. Todo estaba en su lugar. Todo bajo control. O al menos eso era lo que yo creía.
Me senté a la mesa del desayuno como una reina en su territorio. Las empleadas se movían con cuidado, c