MARCELLO
Me acerco a la discoteca con vacilación al oír la música atronando desde afuera. Me quedo un rato al otro lado de la calle, observando a dos chicas que intentan ayudarse mutuamente a llegar hasta un coche mientras una de ellas vomita en su vestido.
Sé que es mejor no intentar ayudar, así que camino hasta la puerta principal y muestro mi identificación al portero, que de inmediato me deja pasar. Nunca me había visto por aquí, pero claramente conoce mi cara porque la forma en que me esca