Capítulo 31
Don Antonio
Por la mañana se despertó en mis brazos. Su mano descansaba sobre mi pecho, su cara sobre mi hombro y una de sus piernas estaba encima de mí. Extrañamente, me gustó.
Nunca me había sentido tan cerca de una mujer, y puedo decir que me está gustando estar así con ella, que es tan delicada y al mismo tiempo saltan chispas si se enfada por algo.
Le acaricié el pelo y le besé la frente, entonces se despertó. Intentó levantarse en cuanto se dio cuenta de dónde