Capítulo 23
Fabiana
No dije ni una palabra en el camino de vuelta a casa, y Don tampoco. Cuando salimos del coche me ayudó, y con una bonita pose se inclinó para coger una rosa de otro color del jardín. Miré la rosa y luego a él: ese hombre necesita que lo estudien.
- Eres un auténtico gilipollas, ¿verdad? Debería darte vergüenza. ¿O vas a arrancar todas las rosas que plantes, intentando disculparte por la mierda que haces? - se rió y quise hacerle tragar la rosa entera, incluso me i