Al terminar dentro ella, se tiró a un lado atrayéndola y abrazándola, le beso la frente, ella está exhausta igual que él. Está con los ojos cerrados meditando en lo que acaba de hacer, no se arrepiente porque le ha gustado mucho, además las palabras de él han sido reconfortantes.
—¿Qué somos ahora? —indago ella, teniendo curiosidad de que diría él.
—Eres mi mujer y yo tu marido, nadie me puede separar de ti.
—Pensé que dirías que éramos novios.
—Creo que nos saltamos esa parte. Pero te trataré