Norita soltó una risotada.
—Dice mi mamá, que le sale deliciosa la comida a mi abuela, pero no le gusta prepararla, ven vamos a ver qué hay en la cocina —propuso, saltó de su cama y esperó a Angelito.
El pequeño con un poco más de torpeza, brincó y dio un par de pasos mal, hasta que se controló.
—No escucho ruido de nadie, ¿se levantan muy tarde? —preguntó.
Norita encogió sus hombros y agitó sus manos.
—No lo sé, en México despiertan temprano —mencionó y cuando llegaron a la cocina, inhalaro