Samantha carcajeó al escucharlo y lo miró con ternura.
—Sos todo un caballero, le llevas mucha delantera a tu papá —bromeó—. No te preocupes de que Óscar va a pagar la cama, debe dos. —Encogió sus hombros—, hasta ahora, puede que luego con ese peso rompa otra más. —Carcajeó.
—Oye ¿cómo sabes que Gabo no me invitó a dormir muchas veces con él, porque estaba huerfanita de papás en Colombia? —Pau cuestionó riendo—. Todos estamos de acuerdo que mi hermano pague —señaló.
—Pero Gabo te habrá invita