—Porque tú lo amas —dijo Sam encogiendo los hombros—, sos valiente, aunque creo que le hizo bien a Gabo el retiro espiritual, y le bajó muchas rayitas a la neurosis. —Carcajeó.
—Qué graciosa —bufó Gabo—, más bien habrá que hacerle un monumento en la entrada a Óscar, porque tener que soportarte a vos, eso sí que es de valientes. —Sonrió elevando sus cejas—, ni tu papá podía con vos.
Samantha carcajeó al escucharlo.
—Ni Óscar, puede conmigo —expresó con orgullo—, pero así me ama. —Miró con ter