Carlos Duque con el semblante lleno de aflicción llegó a casa de la familia Alvarado, acompañado de su esposa, su hermano Joaquín y su cuñada María Paz. Luego de anunciarse con los guardias de seguridad ingresaron a la residencia.
—Buenas noches —saludaron los cuatro.
Alondra, Pau y Andy se encontraban en la sala, luego de haber hablado por teléfono con Arnulfo.
Paula María corrió y abrazó a su suegro.
— Todo es mi culpa. —Su voz se fragmentó—, ellos intercambiaron su vida por la mía —manife