El interior de la casa estaba frio, muy frío. Y sobre todo oscuro, tanto que lo único que alumbraba el enorme salón era un candelabro que colgaba del techo.
Di un paso al frente lentamente y me detuve cuando vi un enorme cuadro colgando en la pared. Estaba pintado el mismo hombre del cementerio que abrazaba con una sonrisa a una mujer de cabello azabache con muchas curvas.
Tragué saliva y desvie la mirada al primer pasillo que vi, avanzando y buscando con la mirada a Derrick, estando atenta a