(POV: Mike)
Algo no encajaba.
La señal del medallón de Ishtar había desaparecido del rastreo durante diecisiete minutos con catorce segundos.
Y eso, en campo, es una eternidad.
Cuando reapareció, reportó que estaba bien.
Su voz sonaba firme.
Precisa.
Vacía.
Y esa fue la primera alerta. Porque Ishtar nunca suena así.
No lo pensé más.
Ignoré las órdenes.
Y fui por ella.
Otra vez.
La encontré en el sector C-9.
Justo donde, según el mapa táctico, “no había nada relevante”.
Mentira.
El aire allí era