(POV: Ishtar)
Golpear no arreglaba nada.
Pero a veces… dolía menos que pensar.
El gimnasio nocturno estaba casi vacío. Solo las luces de seguridad parpadeaban sobre las máquinas, proyectando sombras largas, y el eco de mis puños contra el costal era el único sonido que me mantenía presente. Una, dos, tres veces.
Ignis Lux vibraba bajo mi piel. No lo dejaba salir. No aún. Quería que sintiera la frustración contenida, igual que yo.
El combate con Adriian me había dejado con los nervios encendidos