― ¿Zapatos LX? ―le digo toda sorprendida― ¿usted piensa darme la empresa que maneja Neil y su madre? ―le recalco anonadada―pero ¿no se supone que ese es el premio de la apuesta? ―le recuerdo y él suelta una carcajada.
―Pero estoy seguro de que tú la quieres más que nada―me dice con una ceja levantada― ¿no es cierto, Valery? ―me señala y yo trago en seco.
―Si lo que me está preguntando es si prefiero quedarme con el legado de mi familia, en lugar de que esos dos malditos lleven a la quiebra a la