CAPÍTULO 43
La actitud de Santiago era inaudita,
—¿Cómo sabías que Edward estaba en la oficina? ¿Me estabas espiando?
Santiago frunció el ceño, molesto
—¡No cambies el tema!
Me solté muy enojada y lo empujó
—¡Por supuesto que lo cambio! Tu no tienes derecho a espiarme, no tienes derecho a vigilar que hago y no hago
— Soy tu novio, tu futuro esposo ¿Porque me mientes?
Lo miré directo a los ojos.
—¿Y que querías? Comprobar lo que te he dicho hasta el cansancio, que amo a Edward —le dije enojada