CAPÍTULO 42
Le pregunté a Santiago por qué estaba tan nervioso, por qué había actuado de esa manera sin ninguna explicación. Todavía tenía el cuerpo tenso y me miraba como si yo lo hubiera ofendido, Le recordé que no había razón para levantar la voz ni para avergonzarme frente a Ana María.
—Tú no entiendes —dijo, respirando agitado —. Ese pedido de ADN es una ofensa. Ana María no tenía por qué pedirlo. Debería confiar en la palabra de tu hermana.
Ana María le respondiósin perder la calma.
—Es