Mundo de ficçãoIniciar sessãoLas palabras de Dante quedaron flotando en el aire del despacho, pesadas y cargadas de una amenaza que habría hecho huir a cualquier otra persona. Estaba acorralándola físicamente, utilizando su altura y la amplitud de sus hombros para encerrarla contra el borde del escritorio de caoba. Sus manos, apoyadas en la madera a ambos lados de las caderas de ella, eran barrotes de carne y hueso.
Layla podía sentir el calor que emanaba de él, la tensión







