Mundo ficciónIniciar sesiónSi en ese mismo momento no hubiera estado sentado, las rodillas de Jacob Lieberman hubieran cedido bajo su peso, pero por suerte o por desgracia, estaba sentado en aquella ambulancia mientras se dirigían al hospital y Norton le explicaba de dónde habían salido los dos millones y medio de dólares y cómo y cuándo se habían transferido.
Se llevó una mano al puente de la nariz, y trató de respirar, pero no podía agobiars







