Mundo ficciónIniciar sesión—Honestamente, puedes ir haciendo las maletas —murmuró Kolya sentándose en aquel sofá y cruzando las piernas con descuido—. Esto está a punto de acabarse.
Nina arrugó el ceño y se sentó junto a él. Su hermano había regresado más callado que de costumbre de la estación de policía.
—¿Por qué dices eso? —lo interrogó.
—El ave de mal ag&







