Mundo ficciónIniciar sesiónNo había palabras buenas, al menos no en el vocabulario de Jacob Lieberman, que pudieran describir toda la impotencia, la rabia y la frustración que estaba sintiendo en ese momento.
Si se hubiera dado un par de minutos para analizarlo, se habría dado cuenta de que no era culpa de Nina ni de su padre, sino de él mismo, que no sabía manejar lo que fuera que sentía por la chica… Pero como estaba oscureciendo y el maldito barco todaví







