Olvido.
Lass vuelve y se encuentra en el mismo lugar que estaba, con la diosa y sus ojos están llenos de lágrimas, cae al suelo, llorando desconsoladamente, con desesperación y mucha agitación
—v-vael era él, era el amor de mi vida, no entiendo, no entiendo nada, no lo amaba, pero otra vez lo volví a sentir: ese fuego, esas ganas como antes y sus ojos eran tristes y vacíos. Me gritó que me amaba, que me cuidara de él. ¿De quién me debo cuidar? Sí, se supone que él… ¡Ahhhhhhhh!— grita desesperada busca