Capítulo 17. No vuelvas a llamarme así
Will cumplió su palabra.
Y fue horrible.
No me llamó lobita durante todo el día.
Ni una vez.
En el desayuno:
—Buenos días, Amber.
En el pasillo:
—Nos vemos luego, Amber.
Antes de Defensa:
—¿Preparada, Amber?
Amber.
Amber.
Amber.
Después de semanas quejándome del apodo, debería haber estado encantada.
No lo estaba.
Cleo tampoco.
Lobita.
—No.
No dice.
—Porque se lo pedí.
Mal.
—No.
Sí.
—Cleo, por favor.
Quiero.
—¿Quieres que me llame lobita?
Sí.
—Pues yo no.
Mentira.
Una mentira pequeña.
Pero ment