Capítulo 16. Lobita
Había descubierto que Will tenía dos formas de decir lobita.
La primera era irritante.
Sonrisa arrogante.
Ojos oscuros recorriéndome como si estuviera disfrutando demasiado de mi enfado.
—Buenos días, lobita.
Esa me daban ganas de lanzarle cosas.
La segunda era peor.
Porque bajaba la voz.
La palabra salía más lenta.
Más cálida.
Y mi cuerpo reaccionaba antes de que yo pudiera decidir si quería hacerlo.
Esa me daba ganas de lanzarme yo.
Cleo, como era de esperar, prefería la segunda.
Lobita.
—No