Capítulo 18. Bruce
Bruce apareció esa tarde con comida.
Eso ya lo colocaba bastante alto en mi clasificación personal de seres humanos y sobrenaturales.
—He traído sobornos.
Levanté la cabeza desde la cama.
—Entra.
Clara abrió la puerta del todo.
—Yo también quiero.
—Tú puedes caminar.
—Eso es discriminación.
Bruce dejó una bolsa sobre mi escritorio.
El olor me llegó enseguida.
—¿Eso son hamburguesas?
—Sí.
—Te quiero.
Bruce sonrió.
—Voy avanzando rápido.
Cleo despertó.
No.
Puse los ojos en blanco.
—No era literal