Punto de vista de Selena
La alegría me vibraba por las venas con tanta fuerza que apenas podía quedarme quieta. No lograba contener la felicidad desbordada que me corría por la sangre.
Recorrí mi habitación de un lado a otro por lo que parecía la centésima vez, con los pies apenas rozando el suelo. No podía evitarlo. Al fin, después de tantos años, después de todas las humillaciones y el dolor, Astrid ya no estaba.
Se había ido. Fuera de la vida de Rowan. Fuera de mi camino. Fuera del mapa para siempre. Por fin podía tener todo lo que siempre había deseado.
Apoyé una mano en el pecho, sintiendo el aleteo salvaje de la victoria. Había esperado tanto por este momento. Tantas noches sin dormir, viendo cómo Rowan casi se me escapaba por culpa de ella. Tantos años amándolo desde las sombras, esperando, siendo vista solo como la querida mientras esa maldita huérfana se pavoneaba por todos lados como su Luna.
Astrid.
Solo pensar en su nombre me hacía apretar la mandíbula.
Rowan y yo habíamos