Astrid
Me desperté con un dolor sordo latiendo detrás de los ojos, del tipo que me hizo gemir bajito y volver a cerrarlos con fuerza. Por un momento me quedé quieta, mirando el techo, esperando que el peso en el pecho se disipara si lo ignoraba lo suficiente. No lo hizo.
El recuerdo volvió de golpe: Aiden saliendo de su despacho con esa mujer a su lado, la forma casual en que había alzado la mano para saludarme, como si nada pasara, como si no acabara de abrir algo en dos dentro de mí.
Resoplé