Selena
Me senté frente al espejo mientras las criadas revoloteaban a mi alrededor, arreglando los últimos detalles de mi apariencia para el compromiso. Una de ellas trabajaba con cuidado en mi maquillaje, sus manos firmes y precisas, mientras las otras ajustaban mi vestido y las joyas. La habitación olía ligeramente a perfume y flores, pero mi estado de ánimo no encajaba del todo con la elegancia que me rodeaba.
Mira estaba a mi lado, prácticamente saltando sobre sus pies.
—Oh, Selena —suspiró