Selena
Me senté frente al espejo mientras las criadas revoloteaban a mi alrededor, arreglando los últimos detalles de mi apariencia para el compromiso. Una de ellas trabajaba con cuidado en mi maquillaje, sus manos firmes y precisas, mientras las otras ajustaban mi vestido y las joyas. La habitación olía ligeramente a perfume y flores, pero mi estado de ánimo no encajaba del todo con la elegancia que me rodeaba.
Mira estaba a mi lado, prácticamente saltando sobre sus pies.
—Oh, Selena —suspiró emocionada, juntando las manos—, todavía no puedo creer que esto esté pasando por fin. Tres años de espera y ahora, ¡bum!, estás a punto de convertirte en la futura Luna.
Suspiré suavemente, aunque una pequeña sonrisa tiró de mis labios.
—Tú estás más emocionada que yo.
—Claro que sí —dijo sin vergüenza—. Mi mejor amiga se va a comprometer con el Alfa. Eso no es algo que vea todos los días.
La criada terminó de difuminar los últimos retoques en mi rostro y se apartó.
—Todo listo, señora.
Me puse