Astrid
La cena con Aiden resultó ser mucho menos tensa de lo que había esperado.
En lugar del silencio rígido que me había preparado para soportar, hablamos. Hablamos de verdad. La conversación fluyó con facilidad mientras comíamos, deslizándose naturalmente hacia temas de negocios. Me preguntó cómo me estaba adaptando a la empresa y a la oficina, y le conté que todo marchaba sobre ruedas. El personal era cooperativo, los sistemas eficientes y el control… embriagador. Le dije que el ambiente ta