Lo tenía allí encima de mí con esa cara seria que solo ese hombre tenía, seductora, se notaba tranquilo como un atardecer y eso me atraía aún más hacia él.
—Lucia…
Trague saliva al ver como pronuncio mi nombre con esa voz ronca.
Sus manos comenzaron a desnudar mi cuerpo, paseaban por el como si estuvieran de paseo y aquellos toques me dejaban una sensación deliciosa a la que mi cuerpo no podía negarse. El calor de su cuerpo era palpable, cubría por completo el mío sin dejar ni un solo espacio y