Inconscientemente, hago lo que dice. Mi mente se nubla y queda en blanco.
La manera en cómo me besaba y la manera en cómo me tocaba no me lo esperaba para nada, hacen que me pierdan en un mundo borroso. Uno donde no existe nadie más que nosotros.
Él se aleja de la pared conmigo en brazos y me deposita en la cama con delicadeza. Deja de besarme para verme a los ojos.
—Di que sí.
Mi respiración estaba agitada. Mi pecho subía y bajaba con tanta rapidez. Mi garganta estaba seca y mis labios deseoso