Capítulo 90. Celos.
Lía se mostró sorprendida. Ella no esperaba ver a Victoria Santoro parada en su puerta, ella dio un paso atrás y su mano fue a su vientre de manera protectora. No era necesario, pero eso era algo que no podían explicárselo a una madre.
Victoria tragó el nudo que se le formó en la garganta y miró el vientre de Lía.
—Te ves, hermosa —le dijo casi sin voz.
Lía se pasó la lengua por sus labios secos, ¿qué debía hacer en esta situación? No le podía cerrar la puerta en las narices, sería muy grosero