Capítulo 89. Los espero el viernes
Marco se levantó poco a poco de su posición, y fue recostando a Lía sobre el respaldo del sillón sin liberar sus labios del apasionado beso.
Sus respiraciones estaban agitadas, los dedos de Lía se enredaron en los cortos cabellos de Marco y presionó un poco más, profundizando el beso.
Marco se apartó de la boca de Lía cuando el aire empezó a faltarles. Sus miradas se encontraron y, por un momento, Marco tuvo miedo de encontrar rechazo o arrepentimiento en los ojos de Lía, pero no fue así.
La mir