Capítulo 33. Creo que es amor.
—Isabelle, ¿te sucede algo? —la pregunta de Juan Carlos la volvió a la realidad, ella miró el teléfono una vez más y negó.
—Estoy bien, debemos darnos prisa o no tendrás oportunidad de hablar con Milena hasta que regresemos de la universidad —dijo, metiendo el móvil de nuevo a la bolsa.
Juan Carlos asintió y volvió a su auto para seguir a Isabelle, quien aún no podía controlar los latidos acelerados de su corazón. Era una reacción que no podía controlar; si lo pensaba mejor, no sabía si era emo