Capítulo 23. Una mujer inocente
«Mientras haya vida, habrá esperanza».
Leandro se aferró a las palabras de su hermana, y, aunque, fue muy difícil para él no tomar la botella y beber, lo hizo. Lía tenía razón, no todo estaba perdido, iba a conocer a su hijo y tenía que ser el padre que Alessandro merecía. Compensar a su hijo por el daño que le hizo debía convertirse en su máximo objetivo.
Leandro terminó de empacar sus cosas, había regresado a casa de sus padres cuando se sumergió en la bebida y porque Lía le insistió una y ot