Capítulo 24. Sangre de mi sangre
Isabelle se sintió nerviosa cuando vio a Leandro entrar a la casa y avanzar hacia la sala. Estuvo a nada de bajar corriendo y llevarse a Alessandro con ella, pero se contuvo y esperó en silencio, viendo la reacción de Leandro. Él se había quedado quieto como una estatua, deseaba que él se girara y le diera una razón para no dejarle ver a su hijo, sin embargo, Leandro avanzó un paso y un vacío se abrió en la boca de su estómago. Padre e hijo, finalmente estaban juntos…
Leandro se detuvo de nuevo