La verdad al desnudo.
¿Qué si estaba nervioso por nuestro reencuentro? Pues claro que lo estaba. Hoy sería el día de volver a ver a mi Moritas como la diosa de fuego. Ella cree que no he visto las pelucas y sus cosas en ese tremendo guarda ropas que se gasta, pero la verdad es que ya sabía, incluso, la clave de su puerta secreta.
Una noche la vi levantarse a duras penas después de haber tenido una maravillosa tanda de sexo y con cuidado me acerqué a ver lo que estaba haciendo. Estaba sentada llorando con unas fotos