SABRINA
Luego de terminar el almuerzo, llamé a Lina para que organizara todo en casa de papá. Si bien pidió perdón por lo sucedido en París, solo respondí que luego hablaríamos seriamente del asunto, aunque ya se me hubiera pasado el enojo. Alison al parecer, tuvo problemas con su vuelo y no llegaría hasta mañana en la noche, por lo que esa niña debería rendirme cuentas en cuanto pisara Los Ángeles. A mis amigas las puse al tanto de manera fugaz y todas estaban en ascuas por aquella repentina c