SABRINA
El dolor que estaba sintiendo era indescriptible; ni siquiera la traición de Jason en mi propia boda había dolido tanto. Por dentro me negaba a creer que era verdad, estaba aferrada a la idea de que solo se trataba de una fea pesadilla. Cerré mis ojos con fuerza, creyendo que al abrirlos de nuevo toda esta situación se esfumaría y volveríamos a ser él y yo, sin nadie más, sin nada más. Sin embargo, al hacerlo comprendí que había sido víctima una vez más del engaño y que si no me marchab