PIERO
Junto con las amigas de Sabrina, Leo y Josh, habíamos pasado en grande durante la fiesta de bodas. Llegado el momento de que los tórtolos partieran a Mónaco para una breve luna de miel, nos despedimos de ellos deseándoles un buen viaje. Al final de cuentas, la riña que habían tenido la desecharon para disfrutar por lo alto su día especial.
—Me encantaría disfrutar unos días soleados en la playa de Mónaco —mencionó Sabrina, cuando regresamos al apartamento.
—¡No se diga más! —Me abalancé so