JASON
Durante toda la maldita boda noté como ese francesito y Sabrina se tiraban miradas chispeantes a diestra y siniestra. Por primera vez en mi vida sentí la rabia bullir por mis venas y los celos me quemaban por dentro.
Intenté acercarme a ella y sus amigas, pero Alina se encargó de que no ingresara ni un metro en el perímetro imaginario que se recrearon para mantenerme lejos. Había bebido demás, cosa que nunca ocurrió y me sentía un tanto mareado, recostado en uno de los pilares de la entrad