Habían pasado casi tres meses desde que su esposa se hiciera cargo de la empresa de su padre.
Y en ese tiempo tuvo que ir retrasando el viaje que tenía pendiente a Canadá.
No quería dejar a Diana sola mientras Izan continuara libre.
Su preocupación aumentó desde que Jacob cumplió su amenaza y exigió su dinero. Cuando Izan no tuvo forma de pagarle, Jacob provocó un embargo sobre todo lo que tenía dejándolo en bancarrota.
Agradecía tener a ese hombre en ese momento de aliado y no como enemigo.
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