—¿Dónde vas a estas horas? —escuchó que le decía Alexander cuando ella comenzó a prepararse y a guardar sus pertenencias en el bolso.
Necesitaba salir de allí, dejar de verlo porque la forma en que la miraba la estaba destrozando.
—No lo sé, pero tengo que salir de aquí. Iré a recepción y pediré otra habitación, tú necesitas tiempo y yo también.
Alexander agarró el anillo que había dejado sobre la mesa y se lo dio.
—No todo se soluciona de esta forma, una cosa es querer pensar las cosas y otra