Diana sintió como el brazo de Alexander se iba deslizando con lentitud hasta dejar de abrazarla.
El movimiento de la cama le indicó que se había colocado boca arriba.
Ella se dio la vuelta para verlo y él se cubrió los ojos con la mano.
—¿No dirás nada? —murmuró.
Prefería que comenzara a despotricar y no ese silencio que auguraba malos momentos.
Toda la calma que sintió al contárselo acababa de terminarse porque ese hombre no pronunciaba ni una sola palabra.
—¿Puedes… Definir a qué te refieres