Diana, después de quedarse sola y de que se le bajara el enfado, había comprendido que tuvo una reacción desproporcionada.
No justificaba que Alexander se hubiera comportado de esa forma, pero recopilando esa noche, ella fue la que lo besó para que no continuara haciéndole preguntas.
Había sido una broma de mal gusto, pero no para gritarle que no se casaría con él y más cuando los niños ya lo sabían.
En cuanto regresaran iba a hablar con él y se disculparía con los pequeños.
No podía olvidar es