CAPÍTULO NOVENO
SEGUNDA PARTE
DENTRO DE LA GUARIDA DEL MONSTRUO
– Levántate. – Gruñí. – Estás haciendo el ridículo.
Levantó la cara con incredulidad.
– ¿Cómo es?
– Verás, monstruo, no es por ser tu prometida por lo que me gustas. Ni siquiera tenía intención de confesarte mi secreto. Sólo lo hice para salvarme. Quiero dejar esto muy claro: no somos novios ni nada por el estilo. Para mí, sólo eres un bote salvavidas. Nada más.
Apretó la mandíbula. En sus ojos verdes, un destello de dolor.
– Ya ve