CAPÍTULO DÉCIMO
Liam aceptó sin pestañear. Aunque era una decisión muy importante e irreversible.
– ¿Seguro? – Apenas pude balbucear.
Me miró consternado.
– Todo para ti.
Llevaron a Liam a otra habitación. Los médicos comenzaron a prepararme para la operación. Nos colocaron a los dos uno al lado del otro en camillas separadas en el quirófano.
Los médicos preparaban la anestesia. Me introdujeron la aguja en el brazo, calmándome. Hicieron lo mismo con Liam.
Temblaba de miedo. La operación sería a