Sabía que tenía algún paquete de cigarros guardados en algún lado, pero no los encontraba, corrió a su coche para revisar allí y encontró uno. Decidió fumarlo mientras caminaba.
Su padre, que había escuchado los pasos y algo de ruido, se encontraba yendo hacia ella, viendo que su hija no podía dormir. Y no era para menos, Alejandro había decidido cumplir una sentencia de quince años, antes de aceptar casarse con ella. Desde luego que eso tenía a la pequeña Abigail destrozada.
—Abi…Es tarde. Pen